"Bendito sean los errores y los aciertos.
Porque donde hubo equivocación,
probablemente luego
(más pronto que tarde y con la suficiente voluntad)
habrá acierto."
Y si. Del error cometido hay consecuencias. Me "sacaron roja" como quien dice. Y encima me inventaron un penal. Pero se siente como ese castigo de pelicula, donde uno hizo lo que sintió, lo que necesitaba.. Y simplemente luego: acepta "el castigo" o regaño con una sonrisa en la cara.
Porque la experiencia sirvió. Llenó el alma. Y permitió ver la luz, sin encandilarse.
Ya no me permití dudar.
O mejor dicho, aunque lo hice, no me mantuve en ello.
Me asumí capitana. Levanté la cabeza. Y pude aceptar.
Ahi el castigo no es castigo, se vuelve consecuencia. Luego experiencia. Y por último aceptación. Y eso es algo que tienden a explicarme cada vez que intenté victimizarme por no creerme capaz.
La vida nunca castiga, nos da oportunidad.
Supe al fín darme cuenta quién habló y por qué. Y me sentí cuidada, aunque la culpa fuese inminente (y aunque tambien existió mentira de por medio, no lo voy a negar). Pero, es que por un momento fui el niño de "la vida es bella".
Yo.. a la que le cuesta pedir ayuda.
Y muy pocas veces inclusive, se permite ayudar.
Esa fue la forma que encontró para darme lo que se necesitaba. Un salir de dudas. Del closet. La culpa. Un gritar a viva voz.. y luego callar. Para escuchar a la hinchada que grita. Que ovaciona. Porque esa hinchada, tambien fui yo. Ahí fue donde me vieron en primer lugar, solo que.. ahora (por obra de la suerte o el destino) alguien me señaló y dijo "piba, entrá a jugar".
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