Soy de las personas que creen que hay algunos vínculos en la vida que nada los puede romper.
Ni el tiempo, ni el espacio, ni la distancia.
Absolutamente nada.
Si lo tuviese que explicar con otras palabra y tratando de sonar lo más racional posible diría que... es algo así como si las almas fuesen capaces de mezclarse o impregnarse entre ellas (no se muy bien cómo).Pero si sé lo que ello produce: que casi sin darnos cuenta, se pasa de tener alma individual
a tener un alma compartida.
Y no solo lo creo...
lo siento, lo vivo y lo veo.
Siguiendo ese pensamiento, es decir.... en saber que a veces vamos a encontrar ese milagro en la vida,
ese "con quien fundir nuestra alma", que en tantas oportunidades nos da tantísima felicidad, en algunas situaciones... o más particularmente en situaciones como ésta, que hay que afrontar una partida física, naturalmente se va producir un inmenso dolor.
Tal vez la frase que más se asemeje sea algo así como "si una parte tuya se fuese con el o ella".
Y Sí.
Yo en parte creo que es así.
Porque uno está en esas almas.
Impregnado. Enganchado. Mezclado.
Fue parte de tus alegrías, de tus emociones, de tus vivencias. Pero, así como te acompañaste de esas almas, ella también lo hizo con vos. A veces.. hasta el último suspiro. Por lo que tu alma, que ya no es solo tuya, también se va. Y eso con nada "se te va".
Más ilógico suena aun saber que siempre va a estar. Y te va a acompañar. Y, seguramente, tal como se lo pedís en silencio, primero te va a ayudar a atravesar este tramo difícil; dándote así las fuerzas que necesites para transitar este nuevo camino.
Y a medida que pase el tiempo y disminuya un poco el dolor (y la tristeza, pero no el recuerdo) vas a ver lo lindo de ir encontrándo esa alma, en un pensamiento, en un consejo, en una sonrisa, en una frase,
un sueño, un recuerdo, en un abrazo que des, o inclusive en un extraño, alguien que no conoces.
O cuando mires el cielo.
Ya sea por un lindo atardecer o por una lluvia torrencial…
Pero habrá momentos en los que también se haga presente de ese modo.
Porque ahí, ni antes ni después,
Ahí mismo.. Te volves consciente de que, de alguna forma, todavía está. Que esa alma nunca se fue, Sigue presente, en vida, en vos y en la gente que queres.
Y aunque en parte también sé que en pleno duelo, estas palabras no sean consuelo, no quiero dejar de dártelas. Porque es lo único que puedo ofrecer.
Y porque creo en cada palabra que dije.