lunes, 2 de junio de 2025

1973

No quiero escribir desde el dolor, pero tampoco puedo ocultarlo. No quiero sentenciar. Ni hablar de karmas. Porque he visto más de una vez a Huracán resucitar. Y el fútbol siempre da revancha. Será por eso, tal vez, que elijo escribir sobre aquello que tengo por certeza: cada día que pasa soy más hincha del Globo. Viajamos llenos de ilusión y nos encontramos con el barrio... pero a 1068 kms de distancia. De ahí en adelante tengo por seguro que la herida va a sanar y que... solo resta agradecer.
Agradecerle a mi viejo por esta experiencia inolvidable. Aunque primero y más justo será agradecerle por hacerme sentir esta pasión que es inexplicable, la misma que nos hizo viajar hasta allá sin dudar. Mi mayor aprendizaje de amor incondicional es saberme quemera. Porque aunque me enoje, me duela, me decepcione... no dudo un segundo en seguir amando estos colores. Gracias a mi familia hermosa por hacernos el aguante, bancarnos en la locura y sostenernos desde casa. No hacían falta los mensajes para que supieran exactamente qué estabamos sintiendo. A mis amigos y compañeros de trabajo por tenerme paciencia toda la semana previa (y con la vuelta y mi corazón roto también
Y aunque hubiese sido lindo otro final... yo gané en el mismo momento en el que sentir el telón entre mis manos me erizó la piel. Gané en el mismo momento en que entrando al estadio vi en los ojos de mi viejo... la misma esperanza y emoción con la que estoy segura miró al Globo a sus once años campeón. El resto, creanme cuando digo... que la cuenten como quieran. Mi confianza y fe está puesta en ya llegará el momento de festejar.
Porque Huracán lo merece.
Porque Huracán es su gente.
Te amo Globo. Y siempre te voy a amar.