lunes, 9 de marzo de 2020

Veintisiete

Encontrarnos. 
Encontrarnos fue más que encastrar, cual pieza de rompecabezas. Porque sus brazos se fundian perfectamente entre los míos, fue sentir su alma en mi cuerpo y entregarle la mía a todo su ser. Fue magia. Un hechizo. Una revelación del destino, fue sentir, por primera vez que nunca había extrañado tanto a alguien en la vida, hasta que lo sentí, lo toqué, lo crucé. 

Porque entiendo que fue más que solamente encontrarnos, fue reencontrarnos, reencontrarnos en esta vida, veintisiete años después de lo que me hubiese gustado. Y que dichoso ese momento, por más que haya tardado en llegar. Y que maldita esta distancia que me lo hace extrañar (más de lo que me extraño a mi misma). Porque desde que lo conocí, ni yo me quedo acá sin él. 

¿Dónde estuviste todo este tiempo? 

¿Y cómo pude vivir así, sin conocerte/me por tanto tiempo?